UN AUTORRETRATO POR EL MÓVIL

La poesía se dicta automáticamente desde arriba
(si uno no es un televidente ni un escriba).
No es asunto mío. La leo y la retransmito viva.
Un dos en lengua rusa, un cero en metafísica.
Sólo soy un alumno que anuncia la Sabiduría Mínnica,
y me parezco más a un sordo principiante.
Por la perfección, el novato tiene una angustia muy grande.

La Sabiduría eligió no al mejor, sino al peor, de manera yurodiva.
No puedo comprenderme ni yo mismo, hay tanta variación en mi vida.
Aún se me dictará una obra inesperada desde lo alto.
Sé valiente, apaga tu timidez y tu tacto.

No soy nada. Soy una máquina-robot autoapuntadora.
¿Quién podría sustituir al novato en su puesto de 24 horas?
La Sabiduría en sus aposentos me está llamando.
¡Y en la Tierra, cuántas inquietudes y problemas todavía manifestados!

27.10.2012

1 comentario:

  1. Su poesia se puede beber a sorbos lentos y acompasados, sabiendo que al no ser nada se es todo y de esa máquina robotizada emerge el gran tesoro minnico escondido en el lodazal de la tierra, para elevarse explendorosa, a los cielos altos.

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