DIARIO DEL RECLUSO




El diario delata al recluso inmortal místico
sin comas superfluas ni espacios ambiguos.
Bien está confiar en el copista con antelación.
La hoja a cuadros de escribir se va a acabar ¡atención!

    También la tinta del tintero, que no se puede recargar.
    En el cuello, dos verrugas sospechosas te saldrán.

¿Y qué hay del trazo ardiente de Minné, ha llegado?
O al chófer las ruedas se le han pinchado
y paró. Sin ayuda urgente ni un paso darás.
Repararlas no es más caro que cambiar el canal.

Dicen que las sentencias se escriben con caligrafía.
Aunque la verdad es que no hay tutía.
Ya nos hemos ido de la lengua media noche, 
                       ¿de qué sirve un encuentro presencial?
La hora nocturna es menos efímera que la terrenal.

Un abrazo. Regalo la perla verbal de mi corazón.
De noche predico a los difuntitos supraceleste amor,
para que allí no estén tan solos y con temor.
A la sabiduría, del menor al mayor le gusta pasar.

Y después fluye como el agua por el canal.


(Extracto del libro EL JARDÍN DE LA INFINIDAD) 

LA MÚSICA DE LOS CAMPOS ELÍSEOS

¡Qué música hay en los campos elíseos, Dios mío!
Se evapora la paranoia, el miedo mortal y el frío.
El almita-peregrina vuela a los mundos de la bienaventuranza, 
hoy una tontita superficial, mañana una anciana sabia.
Los 144 castillos simultáneamente están sonando.

Como reptiles del zoo, los miedos rastreros se escapan reptando. 

Con la música, se vence el infierno de pensamientos y fantasmas.

Los homo sapiens, ya se sabe, son hábiles en su práctica. 

Entrando en beatitud, ¡alégrate por la mañana con alivio, tú, 
despertado desde lo alto con una revelación de modo repentino! 
¿No ha llegado tu turno en el puesto del matrimonio divino?

El Buen Diosito espera transmitir las beatitudes del Tálamo nupcial 
al homo sapiens agobiado de preocupaciones, al preso con sino fatal...



(Extracto del libro LA PENÍNSULA DE LOS NUEVOS MÁRTIRES, pág. 78)